Norma y Andrés debían tomar un vuelo intercontinental por motivos familiares. Cruzarían América para llegar a Europa. Era un viaje en el que debían desplazarse con sus pequeños hijos de 5 y 8 años.
Realizaron todos los preparativos para ese largo desplazamiento con la idea de que sea lo menos tedioso para los pequeños. Y una de las cosas en la lista era la comida. Al ser la primera experiencia de un vuelo largo con sus hijos, incialmente barajaron la opción de llevar alimentos para sus niños durante el viaje, pues no sabían si el menú de la aerolínea era adecuado para ellos.
















