La conectividad aérea de Guayaquil se ha reducido en el último trimestre del año. En octubre, Avianca suspendió sus conexiones con Buenos Aires y San José de Costa Rica, y en diciembre dejará de operar entre Guayaquil y Miami.
Estas decisiones reducen las alternativas de los pasajeros para llegar a esos destinos y generan inquietud, especialmente por la importancia de Miami como mercado para los viajeros guayaquileños y el interés que despierta Buenos Aires entre los porteños.
¿Qué está pasando? Por lo general, la suspensión temporal o definitiva de una ruta responde a resultados que no justifican mantener la operación o a una reorganización de la red de la aerolínea para priorizar mercados con mejores perspectivas.
Una ocupación de entre el 80 % y el 85 % puede servir como referencia favorable de demanda, pero no garantiza la rentabilidad. Lo decisivo es cuánto ingresa la compañía por los pasajeros y cuánto cuesta transportarlos. También cuentan los ingresos por carga y servicios adicionales, así como el aporte de esa ruta a la red de conexiones de la aerolínea.
Durante una entrevista en un programa Vera a su manera, el director de Aviación Civil, Juan Pablo Franco, señaló que la ruta Guayaquil-Miami de Avianca registra una ocupación de alrededor del 50 %.
Esto significa que, en promedio, se ocupa apenas la mitad de los asientos disponibles. Aunque ese dato por sí solo no permite determinar si la operación genera pérdidas, sí refleja una demanda limitada frente a la capacidad ofrecida y ayuda a entender la decisión comercial de la compañía.
Franco dijo que se deben analizar las decisiones de las aerolíneas a partir de la demanda, las condiciones de cada operación y otros factores. "La suspensión de una ruta debe analizarse dentro de un conjunto de decisiones comerciales de la compañía", dijo.
La competencia también puede influir. Nicolás Romero, exgerente de la Autoridad Aeroportuaria de Guayaquil (AAG), indicó que uno de los factores que pudo incidir en los resultados de Avianca es la red de conexiones que ofrecen competidores como JetBlue y American Airlines desde Florida hacia otras ciudades. Esa oferta amplía las opciones de los pasajeros al elegir con qué compañía viajar.
A las condiciones comerciales se suma otro elemento que puede afectar tanto a esta ruta como a otras: la percepción de inseguridad en Ecuador. La demanda no depende únicamente de los ecuatorianos que viajan al exterior, sino también de los extranjeros que llegan al país.
La violencia en Guayaquil y Durán ha tenido repercusión internacional en los últimos años. Esa exposición puede desalentar las visitas y limitar el flujo de viajeros hacia la ciudad, con consecuencias para el turismo y la demanda aérea.
Además, Guayaquil maneja un volumen de pasajeros menor que el de centros de conexión regionales como Lima o Bogotá. El tamaño del mercado y las posibilidades de conectar con otros destinos también condicionan las decisiones de las aerolíneas, que ajustan su oferta a la dinámica de la demanda.
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